lunes , 20 noviembre 2017
Origen
Retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos

Origen

     Ya Jovellanos nos advertía de la necesidad de comunicar la instrucción a la mayoría de la ciudadanía:

     “Obsérvese –escribe– que la utilidad de la instrucción considerada políticamente, no tanto proviene de la suma de conocimientos que un pueblo posee, ni tampoco de la calidad de estos conocimientos, cuanto de su buena distribución”.

     Lo novedoso de las ideas de Jovellanos fue, entre otros aspectos, el prescindir de lo utópico y centrarse en lo práctico y útil: Quid verum, quid utile, como reza el escudo del Real Instituto que lleva su nombre y que centra su quehacer.

     Es en este contexto en el que un antiguo alumno del Real Instituto e Investigador del CIEMAT, José Luis Jorcano Noval, y dos profesores del mismo, Juan José García Rúa, Director del Real Instituto, e Ignacio Guerra Plasencia, catedrático de Física, amigos y compañeros de estudios, se reúnen una tarde de agosto de 2005 y reflexionando sobre la necesidad de divulgar la ciencia y, en general, la cultura, se plantean la ambiciosa tarea de organizar unas Jornadas de Divulgación Científica que honren la memoria de Jovellanos y promocionen el buen nombre del Real Instituto. Ignacio Guerra fue quien asumió la responsabilidad de su organización.

     Las dificultades fueron muchas, pero siempre contaron con el apoyo de las alcaldesas Dª. Paz Fernández Felgueroso (PSOE) y Dª. Carmen Moriyón Entrialgo (FAC), así como de los sucesivos concejales de Educación y Cultura, empezando por Dª. Carmen Rúa, d.e.p. (IU), siguiendo con D. Justo Villabrille (PSOE) y terminando por D. José Carlos Rubiera (FAC). Vaya desde aquí nuestro agradecimiento a todos ellos. Mención aparte merece el apoyo incondicional que ha venido prestando a las Jornadas, desde su 2ª edición, Dª. Mª del Rosario Heras Celemín, Doctora en Ciencias Físicas e Investigadora del CIEMAT, a quien agradecemos su inestimable y desinteresada ayuda.

     Las Jornadas se han caracterizado por un doble planteamiento: por un lado, cada conferenciante -un prestigioso especialista y/o investigador- se reúne por la mañana con algunos alumnos del Instituto, siendo la principal finalidad de esta reunión poner a los jóvenes estudiantes en contacto directo con el investigador, algo que contribuye de manera importante a suscitar vocaciones científicas entre nuestros jóvenes. Por el otro, está la vertiente más divulgadora -la conferencia vespertina- donde dicho especialista expone públicamente algún tema de interés o actualidad, dirigiéndose a ciudadanos posiblemente legos en la materia, pero interesados en la Ciencia.

     Tras diez años, todo parece indicar que la ciudadanía gijonesa ha dado su visto bueno y eso nos lleva a pensar en seguir mejorando la calidad de la oferta y en ampliar el ámbito de actuación, dentro de nuestras posibilidades. Trabajar por la cultura siempre redundará en beneficio de los ciudadanos, como decía Jovellanos:

     “…no hay bien que no pueda alcanzarse; no hay mal que no se pueda evitar y destruir por medio de la instrucción que es el efecto y el fin de la educación; ella es por quien las Naciones prosperan; y sólo por su falta decaen y se arruinan.”

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